martes, diciembre 12, 2006

y la culpa la tiene Bárbara...

Mi mundo era de fantasia, me inventaba enfermedades para no ir a la escuela y quedarme jugando en mi casita, inventé aquellos cólicos que nunca he tenido como casi todas las mujeres (pero en vez de eso me pongo re cursi, llorona y me duelen los huesos), y todos los días tenía una nueva historia que contar, la imaginación era lo mio, la cual se confundió con mentira.

Venía de regreso a casa cuando le dije a Rosy que me habia mudado a la de enfrente que estaba en reciente construcción (y aún así sigue...), mis inventos eran bien conocidos y me orilló a que me bajara del carro, y me asusté, yo veía esa casa lejos de la mia, ¿cómo me iba a dejar ahí?, tuve que reconocer que todo era una pequeña broma y que yo seguía viviendo donde mismo, Bárbara mi amiguita me tachó de mentirosa... eso se me quedó grabado.

En la actualidad y podría afirmar que desde secundaria no se decir mentiras, no puedo vivir con las mentiras y si me siento mal todo mundo lo sabe, si lloro, si rio, si me quiero morir, etcétera, soy como un libro abierto y casi no tengo secretos en mi interior, puedo decir que gozo de no reprimir mis sentimientos, pero también quise aprender a que hay cosas que no se deben decir, por mil factores.

La culpa la tiene Bárbara... quizá Bárbara es la persona que más aprendizaje me ha dejado en la vida, o que me ayudó a formarme y ser de alguna manera como soy.

Hoy, Barbarie... como le suelo decir, te culpo de no poder retener esto que tanto había querido ocultar... buuuu, ni lees mi blog, no sabes que existe.